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FELIZ DÍA DE LA TIERRA

¿Abuelita qué pasó en marzo de 2020 en España?

De todas las abuelitas, la Tierra es la más viejita. Ella nos cuida y nos alimenta desde hace millones de años.

- ¿Y también sabe hacer croquetas? - preguntó Martín.

- No, jeje -sonrió la abuela. Ella nos da todos los ingredientes para que nosotros podamos hacerlas.

Pero en el año 2020 algo muy grave ocurrió...

Por aquellos años que yo conocí a vuestro abuelito ya notábamos que algo pasaba. La abuelita Tierra estaba triste, tosía sin parar y no la veíamos sonreír muy a menudo. En varias ocasiones pidió ayuda a todos sus nietos, pero estábamos tan ocupados pensando en nuestras cosas, que no la escuchábamos. Tanto es así que no nos mirábamos a los ojos entre nosotros, los países se peleaban por ser los mejores sin ayudar nada a sus vecinos, y la abuela Tierra se preguntó ¿dónde han aprendido a portarse tan mal? Lloró durante mucho tiempo, tanto que llovió durante semanas.

El Sol, un gran amigo de nuestra abuelita no aguantaba más de verla sufrir y le dio un gran consejo:

- Tierra, amiga mía, vivimos tan cerquita desde hace tantos años... y jamás te he visto tan apagada como ahora, y mira que yo te alumbro cada día con toda mi luz, pero es hora de que tus queridos nietos aprendan a quererte y respetarte como mereces. Se muy fuerte y haz ese truquito que tu sabes.

Un buen día, la abuela Tierra hizo magia repitiendo estas palabras tres veces: Corona

- Virus, Corona - Virus, Corona - Virus.

Al día siguiente uno de sus nietos empezó a toser sin parar, su cuerpo empezó a calentarse y le costaba mucho respirar. Pasados los días fueron muchos y más aún pasado los meses... así hasta que todos sus nietitos cayeron enfermos, como ella.

No parábamos de escuchar por todos lados: ES MUY IMPORTANTE QUEDARSE EN CASA, y como por arte de magia, en la penumbra de nuestros hogares comenzaron a surgir risas de verdad, volvíamos a escucharnos, a mirarnos a los ojos, los padres liberados de tanto trabajo jugaban con sus hijos, ¡incluso nosotros nos hicimos muy amigos de nuestros vecinos que antes no sabían nuestros nombres!

Las consecuencias no solo resurgían en nuestras casas, también volvimos a ver nuestro cielo azul porque no había coches echando humo, la abuelita Tierra volvía a respirar sin tos, y se llenó la cabeza de flores de todos los colores.

¡Hacía años que no lucía tan hermosa!

Todos aprendimos que si cuidamos a nuestra abuelita Tierra nos cuidamos a nosotros mismos ya que es nuestro único y verdadero hogar.

- ¿Somos un equipo Martín?

- ¡Siiiiiiiiiii! - contestó con mucha energía su pequeño nietecito.

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